Port Vell

Entrar en Port Vell es otro de los alicientes de estas salidas. El moderno puerto de Barcelona ha quedado perfectamente integrado en esta ciudad. Los más grandes y modernos barcos de crucero visitan la ciudad cada día, y se mezclan con los megayates del One Ocean, justo al lado de la más genuina Barceloneta, donde aún uno puede perderse entre sus callejuelas estrechas con la ropa extendida en su balcones y encontrar tascas donde sirven unas excelentes tapas.

No podemos olvidarnos del “cuando”. Barcelona tiene múltiples caras a lo largo del año y de la jornada: amaneceres tranquilos que nos seducirán por su luminosidad, y atardeceres rojizos, con multitud de reflejos despedidos desde la montaña de Montjuic donde quiere esconderse el sol. El garbí, el viento térmico que suele acompañar las jornadas en Barcelona va desapareciendo poco a poco, y como dice el dicho: “El garbí por la noche se va a dormir”. Disfrutar de los atardeceres en Barcelona abordo de un catamarán y con una buena copa de cava es algo que mantendremos en nuestra retina durante mucho tiempo.

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